Tu oscuridad

“Tu oscuridad”

 

Acudí a tu llamado. Acudí a ti sin esperar nada a cambio. Me faltó el aire cuando al fin pude verte. ¿A dónde miras? ¿Qué parte de mí observas cuando tus ojos ven en dirección a mí? ¿Acaso es mi alma lo que vislumbras? ¿Es mi cuerpo? ¿La luz de mis propios ojos? NO. Nada de eso puedes ver. Tus ojos se guían por el simple sonido de mi voz. Tu sonrisa es sombría. Tu mirada, que en mi infancia me dio fuerza y me alentó para seguir adelante, ahora es triste, amarga, fría, desolada. Conserva sólo la luz de la esperanza. La incertidumbre es tu mejor aliada y a través de ella intentas ser feliz.

 

Mi cuerpo está capacitado para auxiliarte, mas no mi alma. Sin embargo seguí sin mirar atrás, sin reparar en la amarga tristeza que me causa ver la realidad de tu existencia. Seguí sin reparar en el dolor tan grande que siento al ver tu frustración cuando derramas algo. Seguí, y fui tu heroína al librar las batallas con los más grandes y aterradores demonios de tu mente y de tu familia.

 

Mientras yo perdía mi futuro y mis ilusiones, tu perdiste la luz, esa luz que a todo ser humano le da confianza y libertad, esa luz, que en las desgracias más devastadoras, da fuerza y alegría, anima y reconforta.

 

En tu oscuridad, que se volvió la mía, aprendí a madurar, aprendí a dejar de ser tu hija y empezar a ser tu mejor amiga.

 

En esa oscuridad, que el universo mismo te obligó a vivir y que con terror al principio pero con amor al final aceptaste, tú me diste tus más grandes y sabios consejos. Ahí, tú y yo empezamos a divertirnos. Inventamos nuevos juegos. Creamos nuevas historias. Fortalecimos nuestro lazo de madre e hija. Nos volvimos una sola.

 

En esa oscuridad, que reinara por siempre en tu vida y en la mía, me encontré a mí misma y te encontré a ti. Estiré mi mano para timar la tuya y seguir este camino oscuro, frío y tenebroso. Y fue ahí, al sentir tus dedos, que entendí que yo no vine a ti para ayudarte a tolerar tu nueva vida. No llegué para ser tu paño de lágrimas ni para ser tu pilar.

 

Acudí a ti para que desde tu oscuridad me ayudaras a encontrar mi luz, me apoyaras, fueras mi paño de lágrimas y me auxiliaras a tolerar mi nueva vida, que empezó cuando tú entraste en la oscuridad.

 Tanya

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Una respuesta a Tu oscuridad

  1. nestor dijo:

    hola  mi chula  como te as encontrado como me ases falta chula no puedo vivir sin ti te quiero muchu  nunca olbides que un hombre como yo te ba queres como yo te queria chula

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